Vencedores Vencidos
Lo sucedido en el año 1997 en la mítica institución situada en pilar no es la excepción a la regla. Por ese entonces se podían ver en los registros que dos talentosos equipos, unos denominados Atlético Hebraica y otros Country Hebraica arrancaban el torneo apertura con las esperanzas en alza de abrasarse a una coronación en la primera división del futbol de FACCMA.
Lo cierto es que había en disputa, algo más que los primeros 3 puntos en juego: el honor.
La rivalidad entre ambos era conocida y ya había dejado algún partido para el recuerdo por la forma en que se disputaban esta especie de clásico interno.
Ya en los primeros minutos el juez del cotejo había perdido la cuenta de la cantidad de tarjetas que debió utilizar para poner orden en el verde césped. Lo curioso, para propios y extraños que observaban con atención atónitos lo que pasaba dentro de la cancha, era ver como 2 equipos de un mismo club se disputaban cada pelota como si fuese la última batalla que estos soldados deberían abordar. El futbol también se hizo presente y le permitió a Atlético mantener una ventaja de 2-1 cerca del final del partido a pesar de que para ese entonces la cantidad de jugadores en sus líneas era de 7, mientras que su rival contaba con 9. Esta diferencia numérica le permitía a Country tener el dominio absoluto del encuentro a pesar de ir en desventaja en el marcador. Lo increíble es que la mayoría de los jugadores en cancha contaban con una tarjeta amarilla en su haber. Eran constantes las embestidas del equipo con superioridad numérica en el terreno que no le permitía a su rival cruzar la mitad del campo. Hasta que un guapo delantero de Atlético tuvo el coraje de tomar la pelota en sus pies y encarar para el arco rival como si nada importase. Fue en ese instante, con el asombro de todos, cuando una genialidad suya queriendo llevar en principio la pelota a un corner para hacer pasar los segundos le permitió dejar en el camino rivales enfrentarse al arquero y marcar el 3-1 a favor de su equipo que para ese entonces parecía sellar la historia por los pocos minutos que quedaban. Desatando así la locura de sus compañeros y del cuerpo técnico. Lamentablemente ninguno de los eufóricos jugadores de Atlético contó con la sorpresa que les tenía guardada el héroe de a jornada. Fue tal el desahogo del autor de la proeza que no escatimo en festejos, se quito su casaca revoleándolo por los aires, abrazándose con quien se cruce en su camino y derrochando felicidad en cada grito. El árbitro en ese mismo instante pudo observar ese detalle y aplico correctamente el reglamento amonestando al autor del gol por quitarse la camiseta. El goleador ya contaba con una amarilla previa con lo cual debía abandonar el terreno de juego por doble amonestación. Al hacer la cuenta de los jugadores que quedaban del equipo hasta el momento vencedor que quedaban en el campo de juego, se pudo observar que solo eran 6 luego de esta expulsión lo cual le valió la inevitable derrota pasando la alegría y los 3 puntos inesperadamente para el otro bando.
Un partido histórico, como pocas veces se ha visto. Con un desenlace que seguramente será recordado por los protagonistas de un encuentro en el que los vencedores fueron vencidos.